Debes cuidar tus pies en el Camino de Santiago

Son los grandes olvidados en nuestro cuidado corporal diario. Pero nos van a acompañar toda la vida y son una parte fundamental de nuestro cuerpo.  Los pies soportan diariamente nuestro trote, toda nuestra actividad y, por supuesto, nuestro peso. Por eso y más que nunca párate porque debes cuidar tus pies en el Camino de Santiago.

Recorriendo la ruta jacobea, estas situaciones se multiplican ya que, además de poner a prueba su condición física realizando largas etapas una jornada tras otra, cargan también con los kilos de más que supone la mochila que portamos. Así que, prestarles gran atención es fundamental tanto en la vida diaria como, y muy especialmente, en nuestra peregrinación.

Cuando preparamos el Camino pensamos en un buen calzado que se adapte a nuestras necesidades y en unos calcetines confortables. Pero también tenemos que tener en cuenta la higiene y el cuidado diario de nuestros pies. Esas durezas a las que nunca hemos prestado atención. Las grietas en los talones. Alguna ampolla inoportuna… todo puede hacer que un magnífico día de ruta se convierta en un pequeño infierno particular.

Por eso es fundamental tener una completa higiene diaria, lavando e hidratando los pies después de cada caminata. Un ligero masaje con una buena crema te ayudará a evitar las molestas durezas e, incluso, a combatir la sequedad y los talones agrietados que pueden derivar en heridas e infecciones si no les prestamos atención.  Además, unos ligeros estiramientos y relajarlos de la tensión de la etapa evitarán la llegada de tendinitis u otras lesiones que te obliguen a dejar tu objetivo.

Siempre hay una solución para cada tipo de problema y en las farmacias encontrarás diversos productos que te pueden ayudar a hacer más llevadero este Camino. Entre ellos está la amplia gama de www.saltratos.com, especializada en el cuidado y protección de los pies desde 1921.

Los pies, los grandes artífices del Camino
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