Una pequeña minoría

Realizar el Camino en burro es una decisión muy personal. No son muchos los peregrinos que se aventuran a hacerlo así, pero sí que los hay. Si tú eres uno de ellos, tienes que tener en cuenta una serie de consejos y requisitos. Los principales y básicos son que el animal esté sano, domado, bien herrado y que no se asuste de los coches y los perros.

Antes de comenzar la ruta, es necesaria preparación. Tanto tuya como del burro. Es conveniente salir a entrenar algunos días y realizar diversas marchas con el mismo material que se va a llevar durante la peregrinación, de esta forma el animal se va haciendo poco a poco y, cuando llegue el momento, se cansará menos durante las etapas. Prepárate un pequeño botiquín para asistencias veterinarias de urgencias y algunos conocimientos sobre herrajes te vendrán bien.

No te olvides de planificar muy bien las etapas, puesto que no es bueno que sean largas y será necesario hacer varias paradas para que tanto tú como el burro descanséis. Ten en cuenta, que no todos las localidades poseen alojamiento para animales, así que tendrás que informarte bien.

Lleva siempre un chaleco reflectante, en ruta recorres caminos, pistas, pero también hay carreteras y es necesario que los coches os vean lo mejor posible. Nunca está de más, ir con casco, siempre y cuando vayas a ir montado en el burro (algunos peregrinos deciden llevarlo sólo para portar las mochilas).

Es conveniente que te decidas por las estaciones de primavera u otoño, siempre con una buena capa impermeable. La dura climatología de invierno y el excesivo calor de verano no son buenos compañeros de ruta para los animales.

Si quieres realizar el Camino en burro, pero no te apetece hacerlo solo, existen algunas empresas que organizan este tipo de salidas en pequeños grupos como www.elburroperegrino.com, donde, además, puedes ampliar esta información.
 

¿A pie, en bici, a caballo?

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