Paz y bien:
Estoy en la plaza del Obradoiro, el mar de Compostela, ya que las rúas aledañas son como ríos que desembocan aquí, y las gentes venidas de tantos lugares del mundo somos el agua viva que hace posible que cada día, a cada hora, esta plaza se renueve y sea un espacio de encuentro.
He contemplado esta escena muchas veces, pero me sigue emocionando: llegan los peregrinos, cada cual con su mochila, con su propia historia de miedos, de luchas, de frustraciones, esperanzas. Y buenos deseos. Unos saltan de alegría, otros se abrazan, hay incluso quien rompe a llorar.
La vida misma en su expresión más profundamente humana.
No es el final del camino, es el cumplimiento de una etapa vital, ahora comienza otra: el camino sigue.
Ultreya et Suseia
Fray Francisco Castro Miramontes
El mar de Compostela
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