Paz y bien:
El día y la noche son el marco cronológico que limita y condiciona nuestra vida.La organizamos en base a estos dos momentos. Y lo cierto es que cada uno de ellos tiene su propio misterio y encanto.
El peregrino regula su tránsito por el camino material en base a este criterio de día y noche.
Normalmente camina durante el día, pero a veces también buscando el silencio de la noche. Lo de fuera tiene también un reflejo dentro, como si nuestro interior fuese un espejo de lo que la vida misma es.
Por eso hay momentos de claridad y momentos de oscuridad. Y ambos son necesarios y complementarios.
Sea de día, sea de noche, lo importante es seguir caminando. Porque hasta la noche oscura nos puede descubrir el misterio de la vida: la necesidad de la Luz.
Ultreia et Suseia

Fray Francisco Castro Miramontes

En el silencio de la noche
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