Paz y bien: hay momentos en los cuales el camino se hace pesado, incluso doloroso. Es un reflejo de la vida misma, cuando las circunstancias son adversas. Pero el caminante ha de  convivir con los obstáculos, y su tarea es superarlos, al tiempo que en este ejercicio de realismo, va descubriendo nuevos horizontes y acumulando experiencia.
Hay momentos en los que cada paso es un grito de dolor, de tristeza, de desesperación. Pero al final, quien camina así, sabe que el haber llegado hasta aquí es fruto del esfuerzo. La experiencia misma es fruto y prenda de ese ejercicio de avanzar, contra viento y marea, pero valiéndose de la inteligencia para vadear las dificultades del camino.
Estás aquí y ahora, y esta conquista es fruto de tu empeño por avanzar.
Camina, sin miedos, cada paso ha de afianzar tu confianza vital.
Ultreya et Suseia!

Fray Francisco Castro Miramontes

Obstáculos en el Camino
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