No es fácil mantener los pies en buen estado durante nuestro peregrinar. Son muchos kilómetros, peso en nuestra espalda, calor, agua… La situación, en algunos casos, no es la idónea, por eso tenemos que cuidar nuestros pasos, antes, durante y, sobre todo, después de cada etapa. La higiene diaria y los estiramientos son fundamentales, pero también es necesario mimar nuestros pies si queremos llegar hasta Santiago. Una correcta hidratación con cremas nutritivas, después de la ducha o antes de acostarnos, nos ayudará a continuar en forma y a recuperar fuerzas. Y si queremos aprovechar al máximo nuestras horas en el Camino y conocer en profundidad esas localidades donde pernoctamos, es aconsejable la utilización de reconfortantes cremas balsámicas o de geles fríos (muy recomendables también para los ciclistas).

Cada pie es distinto y las situaciones que podemos encontrarnos, diferentes. En www.saltratos.com encontrarás diversos productos, de venta en farmacias, que te ayudarán.

Vota esta noticia