Peregrino jacobeo, sé siempre tú quien decide como y donde termina tu Camino, no te dejes llevar por corrientes ni modas, porque puedes ser turista o peregrino tanto ante el mar como ante la catedral; si visitas los tejados y pasas junto a esa Cruz que durante tantos años brindó consuelo al peregrino, sea cual sea tu credo, no dejes de apreciar su emblemática función, pues aunque parezca que se ha perdido, su valor es eterno. He aquí su historia. Sigue el artículo aquí.

Vota esta noticia