Por el Camino de Santiago del Norte, entre Llanes y Ribadesella, encontramos al salir de un bosque una mole ruinosa a mano derecha. El peregrino curioso debe detenerse y acercarse para ver lo que es: las ruinas del monasterio de San Antolín de Bedón. Este templo benedictino del siglo XII se cae a pedazos por abandono y por el mal hacer de jóvenes poco amantes del arte. El periódico El Comercio publica un reportaje sobre su posible, o más bien poco probable, restauración, en el siguiente enlace.

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