Creó el museo de la nada y levantó Grandas culturalmente, pero eso no pudo con la acusación de falta de organización y control de cuentas. Las malas relaciones entre el alcalde y el etnógrafo fueron la guinda. Y Pepe Ferreiro ha sido destituido de su museo de Grandas de Salime, uno de los lugares, y uno de los personajes, más conocidos del Camino Primitivo.

El historiador y arqueólogo Francisco Cuesta, quien durante años estuviese al frente de las excavaciones de la Campa de Torres en Gijón, es ya el nuevo director del Museo Etnográfico de Grandas de Salime. Fue nombrado el martes a las cinco de la tarde en la Consejería de Cultura. Sólo media hora después, el creador del museo y su director hasta ese mismo momento, José Naveiras, ‘Pepe el Ferreiro’, llegaba a la sede del Principado en Oviedo. Para recibirlo se habían dado cita a las puertas del Calatrava diputados del Partido Popular, miembros de Izquierda Unida, personalidades del panorama cultural asturiano y también Carmen Jardón, una mujer venida de Grandas que, con 88 años apoyados sobre su muleta, sentenciaba: «Si no fuera por Pepe, Grandas ahora sería una aldea».

No opina lo mismo la Consejería de Cultura, que en una nota de prensa posterior a la reunión achacaba el cese a problemas de organización y control contable: «el Museo viene incumpliendo sistemáticamente los requerimientos de información efectuados por los distintos organismos públicos». Según explicó la consejera, Mercedes Álvarez, «no se ha facilitado información acerca de los contratos menores efectuados de los que se ha tenido constancia», «las cuentas del centro no se han adaptado a los modelos contables del Principado, por lo que no se han podido considerar presentadas esas cuentas, con los problemas legales de todo tipo que ello está generando». br>
A la salida, tras afirmar que se llevaba «sin leer aún» un documento en el que se detallaban las causas que habían motivado su cese, El Ferreiro dejó hablar a su abogado: «emprenderemos todas las acciones legales que consideremos oportunas». Mientras, los gritos de «¡Pepe, Pepe!» que se sucedían desde poco más de las tres de la tarde, cuando dió comienzo la reunión, volvían a sonar. Algo más de 200 personas, que ya habían roto a aplaudir a su llegada, volvieron a hacerlo. Antes, a su llegada, tardó diez largos minutos en recorrer apenas 20 metros porque todos querían abrazarlo y lo hicieron, muchos llegados ex profeso de Grandas de Salime. br>
El cese de El Ferreiro recibió críticas de sus vecinos, pero también de la oposición. El Partido Popular, con hasta seis representantes frente al Calatrava, tachó lo sucedido de «tropelía» y de «injustificable». Y hasta de dentro del Gobierno regional, porque Izquierda Unida también está en contra. Jesús Iglesias, su coordinador, aseguraba ayer que las razones dadas por la administración autonómica «no existen». El Museo Etnográfico tiene «un superavit de casi 400.000 euros». También Francisco Javier Valledor quiso estar a las puertas de la Consejería e incidió en que esta decisión «pone en cuestión el valor de la cultura tradiciónal asturiana». Y, a su lado, Carmen Jardón, imperturbable: «vine a resistir».

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